OBAMA Y LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES



Por Cristina Sebastián

Barack Obama se acaba de estrenar como presidente de la nación más poderosa del mundo. Millones de personas tienen puestas sus esperanzas en el primer presidente negro de los Estados Unidos de América. Porque lo que pase en EEUU nos afecta a todos. Al resto del mundo. De una manera o de otra.

A Obama se le ha llamado "El Salvador", y no solo porque ha tomado el relevo del peor presidente que ha tenido USA, sino por su carácter reconciliador, idealista y visionario. Su carrera política progresó de manera extraordinaria desde sus inicios como senador de Illinois. Su oratoria entusiasta y convincente y su magnetismo personal, le han catapultado a lo más alto en un tiempo récord.

Nunca unas elecciones de un país habían sido seguidas con tanta ansia por tantos millones de personas alrededor del globo.

Obama significa esperanza, cambio, y nuevas oportunidades para los sectores de la sociedad que habían sido ignorados por la administración Bush.

Todo este revuelo me pareció desde un principio exagerado. Si, desde luego cualquier cosa es mejor que el nefasto Bush. Pero me daba la impresión que la gente ya le había colgado medallas a Obama incluso antes de ser nombrado presidente, antes de demostrar nada. Me parecía que las gentes del mundo, en su desesperación por un giro de 360 grados, habían elevado a este joven político al olimpo de los dioses, sin ninguna base sólida, solo con palabras; hermosas, pero nada mas que palabras.

Sin embargo, recientemente, y después de un dato que leí hace poco sobre él, mi opinión ha cambiado a su favor, y ahora, aunque con cautela, Obama cuenta con mi respeto.


A muchos les parecerá una tontería, un detalle que no se debe tener muy en cuenta, pero a mi, y a mucha mas gente de la que parece, nos ha animado a tener fé en su gestión. Barack Obama, al ser preguntado que pensaba sobre los derechos de los animales, contestó: "Pienso que la manera en que tratamos a nuestros animales refleja la manera en que nos tratamos los unos a los otros, y es muy importante que tengamos un presidente que es consciente de la crueldad que es perpetrada sobre los animales".


Esta frase me recuerda mucho a la famosa de Gandhi: "La grandeza de una nación se puede juzgar por el trato a sus animales".


Es muy significativo que todo un presidente de los Estados Unidos de América se haya pronunciado en esos términos sobre un problema que preocupa a millones de personas. Un político que tiene en cuenta el maltrato animal, y está decidido a atajar el problema, es un político que merece todos nuestros respetos, porque en primer lugar, no tiene ninguna obligación de hacer promesas sobre este tema (los políticos en general no se preocupan demasido sobre ello, ni los medios les exigen nada). Y en segundo lugar, denota que es una persona pacífica, sensible y sensata, que también piensa en los más indefensos. Y ese tipo de seres humanos son los que necesitamos en este pobre y apaleado planeta nuestro. El hombre o mujer que tiende una mano a los que no tienen ni voz ni voto para defenderse, con seguridad la tenderá también a todo tipo de seres desfavorecidos y causas justas.


Y por suerte, sus palabras no son solo promesas. Durante sus años como senador de Illinois, Obama apoyó todas las propuestas para la protección de los animales en el Congreso.


Seguidamente, unas palabras suyas sobre la relación entre la crueldad hacia los animales y la violencia en la sociedad:


"He votado repetidamente para incrementar las penalizaciones por crueldad animal y violencia, y muy importante, requerir consejo psicológico para aquellos que se entregan a este comportamiento, como parte del castigo. Además de ser inaceptable, la violencia hacia los animales está relacionada con un comportamiento violento en general, especialmente la violencia doméstica, y necesitamos reconocer esta conexión y trabajar para poder tratarla. Las penalizaciones duras son importantes, y las apoyo, pero sabemos que el encarcelamiento por sí solo no puede resolver todos nuestros problemas. Como presidente, continuaría asegurándome de que tratamos a la crueldad animal como el serio crimen que es, y que señalamos su conexión con patrones más amplios de violencia".


Para mi, eso significa que Barack Obama no es solo un político brillante, inteligente y energético, sino también una persona con corazón. Sus palabras y hechos en favor de la protección a los animales, me han llenado de esperanza. Espero sinceramente que su carrera política no se vea empañada por intereses ni corrupciones, tan tentadores para la mayoría de los que acceden al poder, y nos demuestre a todos los que queremos creer en él, que no estamos equivocados. Desde luego no está a salvo de tomar decisiones erróneas ni injustas. El tiempo dirá.





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