domingo, 19 de marzo de 2017

FIEBRE DEL “SIN GLUTEN”, CELIAQUÍA Y GLIFOSATO




Nunca he podido comprender como se ha demonizado al gluten de esa manera salvaje en que lo hacen muchos, incluidos gurús de la alimentación, nutricionistas y otros profesionales de la salud. Al igual que la soja, el gluten ha sufrido ataques por parte de puristas, que para mí nunca han tenido ni pies ni cabeza.

Una cosa es que sea celíaco o intolerante al gluten, y otra que se elimine completamente de la alimentación, sin causa justificada, tan solo por la “moda sin gluten”. Si tengo que ser sincera, estas condenas, a la soja y al gluten, siempre me han parecido cosa de ciertas multinacionales de la alimentación, que ven como los sectores que abogan por una dieta más natural, con menos productos procesados y que va reduciendo y eliminando progresivamente los lácteos y las carnes, están ganando terreno a pasos agigantados.

Es muy fácil plantar la semilla de la cizaña, introduciendo infiltrados en grupos de Facebook, en foros, en asociaciones, etc. Dichos infiltrados actúan como si fueran parte de esos grupos, aportando información que en la mayoría de casos apoya las afirmaciones de los demás, pero de vez en cuando introducen un dato (normalmente sacado de estudios manipulados y/o financiados por la industria, en los que se alerta de las propiedades dañinas de ciertos alimentos, como los que nos traen al caso.

Si echamos mano de estudios independientes, sin ningún conflicto de intereses, veremos que todos coinciden en que el gluten es beneficioso para la salud. Por ejemplo, en uno de ellos, se dividieron los voluntarios en dos grupos, a uno se le quitó el gluten de la dieta y al otro no. En igualdad de condiciones, excepto el gluten, los que no lo habían consumido mostraron una flora bacteriana bastante menos sana que los que sí lo habían consumido. La microbiota de éstos últimos mejoró ostensiblemente, sin dejar lugar a dudas del efecto saludable del consumo de gluten.

Pero últimamente me he dado cuenta de que además de intereses creados, pueden existir otras causas. Muchas veces se hace realidad el refrán: “Cuando el río suena, agua lleva”. ¿Por qué si no hay tanta cantidad de nuevos celíacos y personas intolerantes al gluten? Hoy en día más y más gente afirma sentirse mal después de consumir gluten. Parece una plaga, como si fuera contagioso. ¿Cómo es posible este aumento tan espectacular de intolerantes? Al investigar un poco el tema, me encontré con que la mayoría de quejas en este sentido son causadas por el consumo de trigo principalmente. Ya sea trigo blanco o integral, aunque principalmente blanco.

El trigo es un alimento presente en gran cantidad de productos que podemos encontrar en supermercados, precisamente porque en dichos productos, ya sea pan, galletas, harina, repostería, pastelería, bollería, comidas preparadas, y muchos productos más, se utiliza el trigo refinado modificado. El trigo refinado no solamente es perjudicial para la salud porque se le haya retirado la fibra, el germen y el endosperma, y haya quedado en pura caloría vacía, convirtiéndose en pegamento para las paredes del intestino, sino porque el trigo moderno ha sido modificado tantas veces, que nuestras enzimas no lo reconocen como un alimento, y crea gran cantidad de problemas en nuestro organismo, entre ellos, intolerancias y alergias.

Pero ahí no acaba la cosa. En los cultivos del trigo moderno, se utiliza un pesticida llamado GLIFOSATO, el más potente mata-hierbas del mundo, desarrollado en los años 70 por Monsanto, y calificado por la Agencia para el Cáncer de la OMS como “posible carcinógeno”. Recientemente se ha averiguado que una gran cantidad de productos “sin gluten” también lo contienen, con el agravante de que en dichos productos se ha encontrado mucha más cantidad del mismo. El glifosato sobrevive al procesado de los alimentos, al refinado, al molido, y al cocinado a altas temperaturas. Y el trigo es altamente impregnado con él.



En muchos países del mundo ya ha habido manifestaciones en contra, para que se deje de usar este pesticida, que es tan difícil de eliminar, que penetra hasta en las más pequeñas moléculas de las plantas y el grano cultivado. Incluso hasta en mediciones de PPB (partes por millón) y PPT (partes por trillón), son altamente disruptoras del sistema nervioso y endocrino humano. Los efectos tóxicos del glifosato, junto a los problemas que produce el consumo de trigo moderno, por su continua modificación genética y refinado, pueden hacer pensar a la gente que son celiacos o intolerantes al gluten, y por ello dejar de comerlo automáticamente.

Pero ahí no acaba la cosa. Muchas personas, sin siquiera acudir a realizarse un test de intolerancias, o de celiaquía, deciden dejar el gluten por cuenta propia, y comenzar a consumir productos industriales sin gluten. Aquí tenemos un arma de triple filo. Por un lado, si realmente no son intolerantes ni celíacos, su flora intestinal va a sufrir las consecuencias de dejar totalmente de consumir gluten (ni siquiera el de los productos integrales saludables). Por otro, van a encontrarse con una serie de productos “sin gluten” que suelen ser mucho más caros que el resto de los alimentos, de poca calidad nutricional. Y en tercer lugar, una gran cantidad de productos “sin gluten” contienen grandes cantidades de GLIFOSATO, generalmente en más concentración que en los alimentos con gluten.



La mayoría de alimentos etiquetados “sin gluten” han sido enormemente procesados, y son comida basura que no contiene prácticamente nada de fibras vegetales que hacen que la digestión sea eficaz y el proceso de eliminación del organismo funcione correctamente. Estos productos también suelen contener cantidades enormes de azúcares y carbohidratos refinados, convirtiéndose en tan peligrosos para la salud como la típica “comida basura”.


Os aconsejo que no os dejéis engañar por el mito de que los alimentos procesados como “libres de gluten” son sanos y saludables. A menos que lleven el sello de “ecológico” o “bio”, posiblemente estén cargados de glifosato y otros pesticidas y herbicidas, sustancias que pueden hacer mucho daño a tu salud. Si vas a comprar alimentos sin gluten, asegúrate de que sean orgánicos. Y si no, te recomiendo encarecidamente que elimines el trigo moderno de tu dieta. Hoy en día se puede encontrar espelta, centeno, trigo sarraceno, y otros cereales primitivos y sin las características peligrosas del trigo moderno. Puede que sean un poco más caros, pero reconócelo, es una inversión en salud.

Abrazos,