domingo, 19 de marzo de 2017

FIEBRE DEL “SIN GLUTEN”, CELIAQUÍA Y GLIFOSATO




Nunca he podido comprender como se ha demonizado al gluten de esa manera salvaje en que lo hacen muchos, incluidos gurús de la alimentación, nutricionistas y otros profesionales de la salud. Al igual que la soja, el gluten ha sufrido ataques por parte de puristas, que para mí nunca han tenido ni pies ni cabeza.

Una cosa es que sea celíaco o intolerante al gluten, y otra que se elimine completamente de la alimentación, sin causa justificada, tan solo por la “moda sin gluten”. Si tengo que ser sincera, estas condenas, a la soja y al gluten, siempre me han parecido cosa de ciertas multinacionales de la alimentación, que ven como los sectores que abogan por una dieta más natural, con menos productos procesados y que va reduciendo y eliminando progresivamente los lácteos y las carnes, están ganando terreno a pasos agigantados.

Es muy fácil plantar la semilla de la cizaña, introduciendo infiltrados en grupos de Facebook, en foros, en asociaciones, etc. Dichos infiltrados actúan como si fueran parte de esos grupos, aportando información que en la mayoría de casos apoya las afirmaciones de los demás, pero de vez en cuando introducen un dato (normalmente sacado de estudios manipulados y/o financiados por la industria, en los que se alerta de las propiedades dañinas de ciertos alimentos, como los que nos traen al caso.

Si echamos mano de estudios independientes, sin ningún conflicto de intereses, veremos que todos coinciden en que el gluten es beneficioso para la salud. Por ejemplo, en uno de ellos, se dividieron los voluntarios en dos grupos, a uno se le quitó el gluten de la dieta y al otro no. En igualdad de condiciones, excepto el gluten, los que no lo habían consumido mostraron una flora bacteriana bastante menos sana que los que sí lo habían consumido. La microbiota de éstos últimos mejoró ostensiblemente, sin dejar lugar a dudas del efecto saludable del consumo de gluten.

Pero últimamente me he dado cuenta de que además de intereses creados, pueden existir otras causas. Muchas veces se hace realidad el refrán: “Cuando el río suena, agua lleva”. ¿Por qué si no hay tanta cantidad de nuevos celíacos y personas intolerantes al gluten? Hoy en día más y más gente afirma sentirse mal después de consumir gluten. Parece una plaga, como si fuera contagioso. ¿Cómo es posible este aumento tan espectacular de intolerantes? Al investigar un poco el tema, me encontré con que la mayoría de quejas en este sentido son causadas por el consumo de trigo principalmente. Ya sea trigo blanco o integral, aunque principalmente blanco.

El trigo es un alimento presente en gran cantidad de productos que podemos encontrar en supermercados, precisamente porque en dichos productos, ya sea pan, galletas, harina, repostería, pastelería, bollería, comidas preparadas, y muchos productos más, se utiliza el trigo refinado modificado. El trigo refinado no solamente es perjudicial para la salud porque se le haya retirado la fibra, el germen y el endosperma, y haya quedado en pura caloría vacía, convirtiéndose en pegamento para las paredes del intestino, sino porque el trigo moderno ha sido modificado tantas veces, que nuestras enzimas no lo reconocen como un alimento, y crea gran cantidad de problemas en nuestro organismo, entre ellos, intolerancias y alergias.

Pero ahí no acaba la cosa. En los cultivos del trigo moderno, se utiliza un pesticida llamado GLIFOSATO, el más potente mata-hierbas del mundo, desarrollado en los años 70 por Monsanto, y calificado por la Agencia para el Cáncer de la OMS como “posible carcinógeno”. Recientemente se ha averiguado que una gran cantidad de productos “sin gluten” también lo contienen, con el agravante de que en dichos productos se ha encontrado mucha más cantidad del mismo. El glifosato sobrevive al procesado de los alimentos, al refinado, al molido, y al cocinado a altas temperaturas. Y el trigo es altamente impregnado con él.



En muchos países del mundo ya ha habido manifestaciones en contra, para que se deje de usar este pesticida, que es tan difícil de eliminar, que penetra hasta en las más pequeñas moléculas de las plantas y el grano cultivado. Incluso hasta en mediciones de PPB (partes por millón) y PPT (partes por trillón), son altamente disruptoras del sistema nervioso y endocrino humano. Los efectos tóxicos del glifosato, junto a los problemas que produce el consumo de trigo moderno, por su continua modificación genética y refinado, pueden hacer pensar a la gente que son celiacos o intolerantes al gluten, y por ello dejar de comerlo automáticamente.

Pero ahí no acaba la cosa. Muchas personas, sin siquiera acudir a realizarse un test de intolerancias, o de celiaquía, deciden dejar el gluten por cuenta propia, y comenzar a consumir productos industriales sin gluten. Aquí tenemos un arma de triple filo. Por un lado, si realmente no son intolerantes ni celíacos, su flora intestinal va a sufrir las consecuencias de dejar totalmente de consumir gluten (ni siquiera el de los productos integrales saludables). Por otro, van a encontrarse con una serie de productos “sin gluten” que suelen ser mucho más caros que el resto de los alimentos, de poca calidad nutricional. Y en tercer lugar, una gran cantidad de productos “sin gluten” contienen grandes cantidades de GLIFOSATO, generalmente en más concentración que en los alimentos con gluten.



La mayoría de alimentos etiquetados “sin gluten” han sido enormemente procesados, y son comida basura que no contiene prácticamente nada de fibras vegetales que hacen que la digestión sea eficaz y el proceso de eliminación del organismo funcione correctamente. Estos productos también suelen contener cantidades enormes de azúcares y carbohidratos refinados, convirtiéndose en tan peligrosos para la salud como la típica “comida basura”.


Os aconsejo que no os dejéis engañar por el mito de que los alimentos procesados como “libres de gluten” son sanos y saludables. A menos que lleven el sello de “ecológico” o “bio”, posiblemente estén cargados de glifosato y otros pesticidas y herbicidas, sustancias que pueden hacer mucho daño a tu salud. Si vas a comprar alimentos sin gluten, asegúrate de que sean orgánicos. Y si no, te recomiendo encarecidamente que elimines el trigo moderno de tu dieta. Hoy en día se puede encontrar espelta, centeno, trigo sarraceno, y otros cereales primitivos y sin las características peligrosas del trigo moderno. Puede que sean un poco más caros, pero reconócelo, es una inversión en salud.

Abrazos,


viernes, 25 de marzo de 2016

GLUTEN. ¿SI O NO?


Por Cristina Sebastián, naturópata y asesora nutricional

¿Gluten si o gluten no? ¿Qué es exactamente el gluten y por qué se está demonizando hoy en día como si fuera un veneno? El gluten es sencillamente la proteína de los cereales. Uno de los nutrientes más comunes en la dieta humana. Hasta hace no muchos años, los celíacos eran los únicos que debían evitar su consumo. Pero de un tiempo a esta parte, el número de personas que afirma padecer reacciones a él ha aumentado considerablemente.
Cada vez es más normal escuchar a gente que afirma haber eliminado el gluten de su dieta, con resultados positivos. Pero en muchos casos las cosas no son tan sencillas como eso. Recientemente se han reconocido otros grados de afecciones relacionadas con el gluten, que se han clasificado en tres: alergia al trigo, sensibilidad al gluten y celiaquía. La alergia al trigo la padece 1 de cada 1000 habitantes, mientras la celiaquía y la intolerancia al gluten la sufre alrededor del 1% de la población.

Aunque se sabe que la causa de la respuesta inmune al gluten en individuos celíacos son tres péptidos contenidos en él, que son especialmente tóxicos para las personas que sufren esta enfermedad, todavía no se conoce con exactitud el mecanismo que la provoca. Lo que si es seguro es que una gran cantidad de personas que la sufren podrían haber sido diagnosticadas en su día y haber evitado gran cantidad de problemas con una simple pauta dietética, y sin embargo, muchos de ellos permanecen ignorantes de su padecimiento, debido a que los síntomas no son característicos solamente de la celiaquía. Muchas personas viven con ella sin saberlo, con consecuencias devastadoras para su salud, ya que pueden sufrir una desnutrición severa.
Por supuesto, también hay que tener en consideración a las personas con sensibilidad al gluten, pero la verdad es que se está exagerando cuando se aconseja a la gente evitarlo sin ser celíacos o intolerantes. Tenemos que tener en cuenta otras circunstancias de gran importancia en lo que respecta a la moda de las “dietas libres de gluten”. El hecho de que existan alergias a alimentos no significa que ese alimento deba ser evitado por todo el mundo.

Es lo malo que tiene el hecho de que una verdad a medias se expanda con velocidad por internet. El gluten es perjudicial para los celíacos y los intolerantes, pero eso no quiere decir que el evitarlo vaya a beneficiar a todo el mundo. Todo lo contrario. Si hay algo que no se debería poner de moda es eso. Las dietas sin gluten adoptadas por cualquier persona que no padezca ningún tipo de intolerancia, pueden perjudicar más que beneficiar.

Decir que el gluten es perjudicial de por si es un gran error. ¿Qué ocurre con sus propiedades nutricionales? Durante toda la historia de la humanidad se ha consumido gluten, y gran cantidad de cereales beneficiosos lo contienen. ¿Vamos a dejar ahora de consumirlos, cuando han sido la base dietética de tantas culturas, y son tan importantes para una alimentación equilibrada? No son solamente los cereales con gluten lo que se ataca hoy en día por parte de algunos nutricionistas, sino todo tipo de cereales, incluso los que no contienen gluten, alegando que no es un alimento adecuado para el hombre, debido a que no se puede consumir sin molerlo o cocinarlo. Pero los granos han formado parte del desarrollo de las grandes civilizaciones durante toda la historia.




El maíz era la base alimenticia de los incas y los mayas, la cebada y el trigo de los egipcios, y el arroz de Asia y la India. Los cereales integrales, y en particular los que contienen gluten, aportan una excelente cantidad de fibra, imprescindible no solo para el correcto funcionamiento del tránsito intestinal, sino para la microbiota, o flora intestinal, donde se genera la mayor parte del sistema inmunitario.

En un estudio llevado a cabo en Valencia (España) –indicado más abajo- se demostró que la ausencia del gluten en la dieta conlleva un perjuicio para la flora bacteriana. La razón de que muchos profesionales de la salud no quieran que la gente elimine el gluten de su dieta si no es estrictamente necesario, es muy sencilla: los beneficios para las personas sin intolerancia o alergia son demasiado importantes, por una parte, y por otra, si una persona deja de consumirlo repentinamente, y sin saber si es celíaco o intolerante, puede hacer que sea casi imposible diagnosticarle correctamente, en caso de que sufra de los síntomas típicos. Sencillamente, el gluten puede encontrarse escondido en muchos alimentos que la persona puede estar consumiendo sin darse cuenta.

Por ello, lo recomendable es que si una persona sufre de migrañas, problemas digestivos, fatiga crónica, problemas de concentración, etc, no deje el gluten por iniciativa propia, sino que acuda a un profesional para que le examine y mediante un test determine si padece de celiaquía o intolerancia. Si esa persona ha decidido previamente eliminar total o parcialmente el gluten de su dieta, el diagnóstico puede ser equivocado, ya que el test funciona mediante la detección de los anticuerpos IgGs, o sea, las proteínas creadas por el sistema inmunológico, para atacar a los antígenos, como las bacterias, los virus, o los alérgenos, en sangre.

Antes de tomar la decisión de no consumir más gluten, lo más recomendable, lo más sencillo, es consultar con el médico, el nutricionista o profesional de salud que pueda diagnosticarnos exactamente lo que padecemos. De otra manera podemos estar prologando innecesariamente un padecimiento. Y si no padecemos de celiaquía o intolerancia al gluten, no hay ninguna razón por la cual debamos eliminarlo de nuestra dieta. Los beneficios que posee son demasiado importantes como para prescindir de el. De hecho, existen estudios científicos recientes que confirman los beneficios del gluten en nuestra salud (estudio señalado más abajo).

Para el 98% de personas que no tienen problemas con el gluten, los cereales integrales –incluyendo el trigo (primitivo), la cebada, y el centeno, poseen numerosas propiedades beneficiosas para la salud, relacionadas con una reducción del riesgo de diabetes, cáncer, obesidad, enfermedades cardiovasculares, y otras enfermedades crónicas.

Aunque el número de celíacos es relativamente pequeño, comparado con el resto de la población, en los últimos años se ha observado un aumento considerable de la enfermedad. La causa de ello parece ser la hibridación del trigo. El cereal más utilizado y demandado del mundo ha sufrido tantas modificaciones genéticas durante las pasadas décadas, que su estructura molecular es ya prácticamente irreconocible para nuestras enzimas.



Cuando las enzimas digestivas no reconocen un alimento, comienzan los problemas en nuestro organismo. Transtornos digestivos, migrañas, y enfermedades crónicas comienzan a manifestarse, sin ser atribuidas a algo tan sencillo como un tipo de alimento. Miles de personas sufren sus consecuencias durante años, sin que nadie les de una solución. Un estudio publicado en 2014, en la International Journal of Food Sciences and Nutrition (Revista internacional de ciencias de la alimentación y la nutrición) por el laboratorio de corazón y nutrición, de la facultad de medicina de la universidad Joseph Fourier, en Grenoble, Francia, afirma que “cambios dramáticos en la presentación clínica de la enfermedad celíaca y NCGS han tenido lugar cuando los nuevos híbridos de cereales se introdujeron en alimentos de consumo humano”.

Estudio: http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.3109/09637486.2014.886185
 
Dichas modificaciones se han llevado a cabo sin ningún tipo de prueba de seguridad para comprobar sus efectos sobre la salud, y es ahora cuando se están descubriendo sus efectos. Nuestro organismo lleva miles de años digiriendo cereales con la misma estructura molecular, hasta que comenzaron los procesos de modificación genética. Las nuevas y sofisticadas técnicas de hibridación han provocado síntomas más fuertes en celíacos, y un aumento considerable de casos de alergias e intolerancias al trigo. Por esta razón es recomendable (no solo para los intolerantes al trigo, sino para todo el mundo), rechazar los productos que contengan trigo en su forma actual, especialmente los refinados, a favor de las formas de trigo primitivo, como la espelta, o el kamut, (en desuso por su baja productividad –hasta ahora-), los cuales conservan su estructura molecular original, y poseen excepcionales propiedades nutricionales.

Por supuesto, los alérgicos deben eliminarlo completamente, aunque no están faltos de opciones, al igual que los celíacos, que pueden echar mano de los llamados “pseudo cereales” (semillas de plantas de hoja ancha, utilizadas del mismo modo que los cereales), de excelente calidad nutricional, menos calorías y más proteínas completas, como el trigo sarraceno, el amaranto, el teff o la quinoa. Estos granos se consideraban hasta ahora como “alimento de indígenas o de ganado”. Por fortuna, cada vez son más populares entre la población. Esperemos que no les de por comenzar su modificación genética, como les gusta hacer con todo.

Si tenemos en cuenta la cantidad de dichos cereales disponibles hoy en día, no tiene sentido consumir tantos productos procesados “libres de gluten”, cuando las opciones de cereales sin gluten y sin procesar son tan variadas. Además, se da la circunstancia de que los productos libres de gluten que se encuentran en tiendas suelen llevar una proporción de azúcar exagerada, muy perjudicial para la salud, y que la mayoría tienen un precio excesivo, comparado con su equivalente con gluten.

Sin embargo, es aconsejable que las personas que sufren de sensibilidad (no alergia) a este cereal, intenten, bajo supervisión de un profesional, volver a introducirlo lentamente en la dieta en sus formas primitivas, y siempre sin refinar. Los cereales integrales son una importante fuente de energía, esencial en nuestra dieta. Sus nutrientes, los hidratos de carbono, la fibra, las proteínas, y las vitaminas del grupo B, son muy beneficiosos para nuestra salud, y mientras los consumamos enteros (integrales), en su forma primitiva, y sin abusar, estos grandes alimentos con su contenido en gluten, no tienen porqué causar problemas en la salud, por el contrario, contribuyen a mejorar la flora bacteriana, lo que repercute en un sistema inmune fortalecido y más eficiente.



Prueba de ello la proporciona un estudio realizado en España por el Grupo de Ecofisiología Microbial y Nutrición, del Instituto de Agroquímica y Tecnología Alimentaria, (Consejo Nacional Español de Investigación) en Burjassot, Valencia, y publicado en PubMed. En dicho estudio se analizaron los efectos de una dieta libre de gluten en la composición y la función inmunológica de la microbiota intestinal, en diez sujetos sanos de alrededor de 30 años. No se encontraron diferencias significativas en consumo dietético antes y después de la dieta libre de gluten, excepto por reducciones en polisacáridos.

Sin embargo, se observó una reducción en la proporción de Bifidobacterium, Clostridium lituseburense y Faecalibacterium prausnitzii (bacterias intestinales beneficiosas) como resultado de la dieta libre de gluten, analizada por el sistema FISH. El recuento de Bifidobacterium, Lactobacillus y Bifidobacterium longum también decreció, mientras que se incrementó el recuento de Enterobacteriaceae y Escherichia coli, (bacterias necesarias para el funcionamiento correcto del proceso digestivo, que por intercambio de material genético, han adquirido la capacidad de causar infecciones y provocar diarreas sangrantes).

Asimismo se observó una reducción de interferones (*). En conclusión, la dieta libre de gluten produjo una reducción en poblaciones de bacterias intestinales beneficiosas, y un aumento de enterobacterias (**), lo que aumenta el riesgo de infección. De acuerdo con los resultados, los investigadores sugieren que estos datos deben ser tenidos en cuenta en el tratamiento de las personas con enfermedad celíaca.

Estudio: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19445821

Para terminar, me gustaría enfatizar el hecho de que seguir una moda alimenticia, al igual que una dieta de moda, es totalmente desaconsejable, a no se que se investiguen en profundidad sus fundamentos, sus indicaciones, y sus posibles consecuencias, o se consulte con un profesional que nos pueda indicar la conveniencia o no de adoptarlas. No todo lo que se pone de moda en internet, en materia de nutrición, es para todo el mundo, ni podemos confiar en lo primero que leamos.

Ni siquiera os pido que me hagáis caso a mi. El buscar la información en distintas fuentes, contrastarla, y consultar con profesionales, nos dará la ocasión de tener criterio propio y poder tomar la decisión adecuada.

Cereales ricos en gluten: 

• Trigo • Cebada • Kamut • Centeno • Espelta

Cereales que no contienen gluten: 

• Arroz • Maíz • Trigo sarraceno (Alforfón) • Amaranto • Teff • Sorgo • Mijo • Quinoa

-La avena contiene muy poco gluten, y ello es debido a que normalmente se procesa en instalaciones que procesan también trigo, por lo tanto suele haber contaminación cruzada.

(*) Proteínas producidas naturalmente por el sistema inmunitario de la mayoría de los animales como respuesta a agentes patógenos, tales como virus y células cancerígenas.

(**) La presencia de enterobacterias dentro del organismo es normal, pero su incremento puede determinar la aparición de infecciones, cuya gravedad depende principalmente de la capacidad patológica o de la virulencia de la especie en cuestión y de las características del hospedador. Introducidas por los alimentos, provocan problemas intestinales al adherirse y atravesar la barrera de la mucosa gastrointestinal, manifestada por diarreas y deshidratación. (Definición en Wikipedia).

¡Felices pascuas a todos!


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Imágenes: getty-images.com, organicfacts.net, pharmacy-peoples.com

domingo, 13 de marzo de 2016

"NO SOY VEGANO PORQUE..." LAS EXCUSAS.

Estamos en un punto en el que ya no caben excusas. Porque cualquier razón sonará a eso, a excusa. Y a no ser que admitas que de verdad te importa un carajo el sufrimiento de los animales, el hambre en el tercer mundo, o el destrozo del medioambiente, no será creíble lo que argumentes como razón para seguir comiendo animales.

Con un egoísta desalmado no se puede argumentar, porque todo lo hace porque si, porque le da la gana. Pero si eres una persona que se precia de tener buen corazón, que ama a los animales y respeta el medioambiente, entras en una tremenda incoherencia si sigues consumiendo carne y otros productos de origen animal, a no ser que especifiques que amas a los perros, gatos y delfines, y los demás te la traen floja. Si nos ponemos, nos ponemos. Digamos la verdad, no pretendamos ser una persona compasiva, cuando la compasión la distribuímos a nuestra conveniencia. Os aseguro que entiendo mucho más a alguien que de verdad pasa de todo, y lo dice, que a quien dice ser respetuoso y amante de los animales, se horroriza cuando se maltrata a una mascota, o a un toro, y luego va y se atiza un filete de medio kilo tan tranquilo.


                             Todos los animales quieren vivir. Borremos la línea divisoria

Dicho en plata, y poniendo las cosas en perspectiva:

1- La alimentación vegana (basada en frutas, verduras, cereales, brotes, semillas, legumbres y frutos secos) es la más adecuada para el ser humano, por su naturaleza y constitución anatómica. Un vegano vive de media 10 años más que un omnívoro. La cuestión de si la dieta vegana es saludable o no, ya está bien pasada de moda, y no hay argumentos en su contra, por mucho que les pese a algunos.

2- El hecho arriba indicado ha sido suficientemente probado mediante miles de estudios de validez y reputación intachable, y comprobado estadísticamente en poblaciones enteras durante años.

3- Las mayores autoridades mundiales están de acuerdo en que el mayor causante de la destrucción del medioambiente, el calentamiento global, y el malgaste de recursos es la cría de animales para su consumo. Organizaciones como Naciones Unidas y la OMS enfatizan la necesidad de que el mundo adopte la dieta vegana, ya que la cría de ganado para la alimentación es totalmente insostenible, y acabará con los recursos de nuestro planeta, provocando desastres irreparables en el medioambiente y la población.

"Nada beneficiará la salud humana e incrementará las oportunidades de supervivencia de la vida en la Tierra tanto como la evolución a una dieta vegetariana" Albert Einstein


4- Está suficientemente probado que el Amazonas, el pulmón del mundo, está siendo deforestado a pasos agigantados, para dejar paso al cultivo de soja genéticamente modificada, para alimentar a los animales que luego alimentarán al primer mundo, y que poblaciones y países enteros del tercer mundo sufren hambre y mueren por causa de estos injustos sistemas. Hacen falta 16 kilos de vegetales para producir 1 kg de carne, que por supuesto va a parar a los países ricos, cuando esa cantidad de vegetales podría alimentar a mucha más gente. Un sistema horriblemente injusto que está apoyando todo el que consume carne.

5- La cría industrial de animales para el consumo humano es extremadamente cruel, y maltrata, tortura y asesina millones de animales cada día, después de una vida espantosa en horribles condiciones. Pocas personas tolerarían ni la cuarta parte de lo que les ocurre a los animales de granja, si fueran sus mascotas.

6- La alimentación moderna, a base de carne, pescado, lácteos y huevos, y productos industriales refinados es la causa principal de las llamadas "enfermedades de la civilización": obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, alzheimer, etc. La dieta vegana equilibrada y bien llevada, revierte enfermedades, prolonga la vida y la calidad de vida, y proporciona una salud óptima, energía, y bienestar.

7- Cada día aumenta la cantidad de personas que afirma haber cambiado su salud y su vida gracias a la adopción de la dieta y la filosofía vegana. Los beneficios son tan espectaculares, que cada vez más personas famosas quieren prestar su voz y su fama para propagar las bondades del veganismo. Atletas de élite, actores, cantantes, políticos, médicos, escritores, magnates, grandes empresarios, filósofos, etc etc etc, quieren contribuir a que todo el mundo conozca y adopte la filosofía vegana. El veganismo triunfa, y por razones muy profundas.

8- Hoy en día es increíblemente sencillo ser vegano. Cada día son más las tiendas y restaurantes que abren en todo el mundo. En España lo tenemos especialmente fácil, por la gran cantidad de vegetales de que disponemos gracias a nuestro clima. Disponemos de excelentes profesionales que nos pueden ayudar a dar el paso, e información interminable en internet, libros, conferencias, etc. Podemos encontrar literalmente miles de recetas deliciosas, que nos van a deleitar el paladar, sin hacer sufrir a nuestra salud, ni causar ningún daño a ningún ser vivo ni al planeta. La dieta vegana es rica, innovadora, divertida, no le falta de nada. Es recomendable para el bienestar de cuerpo, mente, y espíritu.


¡¡Fantástica, variada, colorida, sana, divertida, comida vegana!!

Teniendo en cuenta estas 8 verdades apabullantes... ¿cual es tu excusa para no ser vegano? Si tienes menos de 80 años, vives en la sociedad de hoy en día, una cultura media, usas internet, y te consideras una persona razonable y de buen corazón, solo hay dos: 

A- Me importa todo una mierda, solo yo importo, y hago lo que me da la gana, pase lo que pase. 

B- Soy demasiado adicto a los productos animales, me gustan demasiado, y no puedo dejarlos, por mucho que los animales sufran y se destroce el medioambiente. Para ser sincero, darle gustito al paladar me importa más que el futuro del planeta, o que nadie sufra y muera para alimentarme.

C- ¿Veganismo? ¿Que es eso? Lo siento, vivo en una cueva, no tengo televisión ni internet, no salgo ni hablo con nadie.  Soy un ermitaño, no quiero saber nada, déjame en paz.

Os digo la verdad, hoy en día, solo pueden ser A o B, la tercera es un poco de cachondeo, a quien esté en esa situación se le puede perdonar que no esté al tanto de la situación mundial ;)

Así que agradecería que la gente, cuando discuta conmigo sobre el veganismo, me diga: "mira, yo soy de la razón A", o "yo soy de la B", y que se dejen de excusas, pretendiendo que realmente hay una razón de fuerza mayor. Les respetaría más. En serio. No se porqué tienen que salir con razones extrañas que no tienen ni pies ni cabeza, ni tampoco logro entender porqué dicen que los veganos somos extremistas. ¿Extremistas por alimentarnos de vegetales evitando la masacre de muchos animales? ¿No es extremista el contribuir a esa masacre por dar gusto a nuestro paladar? La gente que nos llama extremistas tiene también extrañas actitudes:

Hoy mismo he hablado con una persona que está contínuamente en el médico, con todo tipo de problemas, uno de los mas graves, arterias bloqueadas. Le he dicho claramente que le podía ayudar. Los alimentos animales son culpables EN EXCLUSIVA del bloqueo de las arterias, por causa de las grasas saturadas. ¡¡¡Los vegetales no bloquean las arterias, las desbloquean!!! Los casos de curación y reversión de enfermedades del corazón mediante una dieta basada en vegetales son innumerables, y suficientemente probados (casos como por ejemplo el de Bill Clinton, que después de haber sufrido cinco cirugías de derivación (bypass), se puso en manos de un médico vegano que le devolvió la salud de cuando era joven. 

                                                  VIDA                             MUERTE
  
Pero esta persona, que se pasa la vida en salas de espera de médicos, en habitaciones de hospital, y sufriendo todo tipo de tratamientos invasivos que no le han ayudado lo más mínimo, dice que no se podría hacer vegano... ¡¡¡porque su vida social sufriría!!! ¡Porque sus amigos le dejarían de lado, ya que no podría salir por ahí ni ir a casa de ellos a cenar! No sabía si reír o llorar. Es patético. Esta persona, como muchas otras, prefiere su "vida social" a su salud. 

Y yo me preguntaba: ¿¿¿Que clase de amigos son esos, que dejarían a una persona de lado por llevar un tipo de dieta, que le va a mejorar su salud??? A ese tipo de personas, yo las llamo enemigos. ¿Y que clase de persona es capaz de sacrificar su salud por no "molestar" a sus "amigos"? En fin, que el ser humano no deja de asombrarme. Estos son algunos de los momentos bajos que mencionaba en mi pasado post. 

Pero como sabéis, soy una persona positiva y optimista, y tengo la esperanza de que las personas vayan entrando en razón, después de analizar que sus "razones" no son mas que la negación de una verdad que está enterrada en su subconsciente. Esa verdad que está luchando por salir, pero que es acallada una vez tras otra, por culpa de las imposiciones de una sociedad enferma y egoísta. Seamos capaces de salir de ese caparazón, saquemos la cabeza, el corazón y el alma sin miedo, y reconozcamos nuestras debilidades. Podemos luchar contra ellas. Podemos, si de verdad lo queremos.

Yo no digo que todas las personas que aún siguen dando excusas indefendibles sean malas personas, en absoluto quiero decir eso, solo es que no han encontrado todavía el valor para dejar de lado viejos hábitos, que son como drogas. Que es muy difícil dejar la zona de confort y salir a la zona de riesgo, por mucho que ésta signifique la libertad y la entrega a una causa para el bien común. Yo tengo buenos amigos y familiares que no han dado el paso, y se que son buenas personas, pero todavía no han sido capaces de enfrentarse al dilema de elegir entre el "yo" y el bien de todos y del mundo. Yo confío en que pronto sabrán levantarse y decir "yo tampoco quiero ser parte del problema, seré parte de la solución".

  Ser vegano significa... "No soy perfecto, pero lo hago lo mejor que puedo para causar el menor daño"


Resumiendo, por puntos:

* La alimentación vegana es muy saludable y apta para todo el mundo, incluídas embarazadas, lactantes, niños y adolescentes. Dicho por la American Dietetic Association, autoridad mundial en nutrición, y confirmado por miles de profesionales y estudios.

* Consumir carne y productos animales contribuye no solo al espantoso sufrimiento animal, sino a la destrucción de los recursos del planeta y al calentamiento global. Consumir carne y alimentos animales en la sociedad de hoy en dia es totalmente innecesario.

* Consumir carne y productos animales es causa de innumerables enfermedades como obesidad, diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares, alzheimer, etc.

* Es extremadamente fácil ser vegano hoy en día, y la alimentación vegana es rica en nutrientes, deliciosa, saciante, y no causa enfermedades, si es bien llevada. Ayuda a tener mejor rendimiento físico, intelectual, y a prolongar la vida, añadiendo calidad a los años.

* El veganismo es respeto a todas las especies. Adoptándolo no solo contribuimos a mejorar nuestra salud, sino a tener la conciencia limpia y tranquila, y a salvar el mundo de un futuro desastroso.

Y ahora... ¿Sigues teniendo una excusa? 

Por ellos, por los que no tienen voz.



domingo, 21 de febrero de 2016

¿EL RENACER DE LA CONCIENCIA HUMANA?




Algo está ocurriendo en la conciencia humana. Me refiero al resurgimiento del espíritu humano, en relación con los demás seres vivos, de la empatía, de la compasión, del coraje para defender una causa, del humanismo, pero no centrado únicamente en el ser humano, como sucedió en el Renacimiento, sino extendido a otros, humanos o no humanos. Los humanos siempre han defendido las causas humanitarias, como es de esperar. Es lógico que una especie se defienda a sí misma, tampoco tiene eso mucho de alabar, aunque muchos me critiquen por esta afirmación, porque es el instinto de supervivencia de la especie. Si no nos defendiéramos entre nosotros ¿que clase de especie seríamos? Asimismo es lógico que dentro de la misma especie existan rivalidades y luchas, y eso también tiene su explicación en la selección natural: la supervivencia del más fuerte, para el bien común de la especie. Ahora bien, el límite a donde hemos llegado los humanos, los motivos bajos y ruines que nos llevan a despreciar y acabar con las vidas de otros de nuestros individuos, de esclavizar y torturar a especies enteras, y destrozar todo aquello por donde pasamos, eso ya no es normal, y por eso se dice tanto que el hombre es el cáncer del planeta, que acabará con todo y al final, consigo mismo.

Pero volvamos al tema. Lo que me trae hoy a mi blog es precisamente el convencimiento de un final muy distinto.

La defensa de otras especies requiere una mente avanzada, más compasiva y empática. Una mente primitiva que ve a un miembro de otra especie, solo lo ve como comida, como herramienta o como amenaza. El comenzar a considerarles como individuos, con su propia personalidad, emociones, y deseos, y respetarlos por ello, es algo que requiere algo más de evolución en cierta zona del cerebro llamada hipotálamo.

El calendario Maya ya nos daba alguna pista sobre este cambio a gran escala, aunque muchos lo interpretaran en plan catástrofe (creyendo que el fin del calendario significaba el fin de los tiempos); otros lo han visto como lo que parece ser que está comenzando a ser: una apertura de conciencia global, un giro en la evolución espiritual humana. Es como si la gente se estuviera despertando súbitamente, y cada uno que se despierta agitara al de al lado, que se despereza y despierta a su vez. Es un sentimiento contagioso, porque la persona que ve a otra defendiendo con vehemencia su causa, remueve algo dentro de su alma y su conciencia. Muchos no reaccionan, y actúan como si estuvieran viendo una película. En cuanto se pasa a la siguiente escena, se les olvida lo que ha ocurrido en la previa. Y continúan con su vida, porque cualquier disrupción significaría salir de la zona de confort, de la que gran cantidad de humanos no se atreve a salir, por temor a lo desconocido. Aunque ello signifique perder la verdadera vida y la libertad.

Sin embargo, un número importante de personas sin miedo, no abrumador todavía, pero con trazas de serlo, está poniéndose en pie y actuando, sin prisa pero sin pausa, de una manera exponencialmente al alza, contínua e imparable. ¿Os da la misma impresión que a mi? Es lo que estoy viendo en mi vida diaria. No solamente las personas se están volviendo más solidarias con los propios congéneres, algo maravilloso que es desde luego de alabar, sino que están yendo un paso más allá, que puede convertirse en el paso del gran despertar.

Particularmente me refiero a la concienciación respecto al bienestar de los animales no humanos. A su derecho a vivir y a morir en libertad, a no ser esclavizados y utilizados, a no ser dañados ni masacrados para servir a los caprichos humanos. Sinceramente, no me imaginaba ni remotamente el poder vivir tan pronto la situación que estamos viviendo hoy en día. No es que sea para tocar campanas, pero ahí está. Lo que se vislumbra es esperanzador y prometedor. Yo suelo ser optimista respecto al futuro, exceptuando los momentos en que algún acontecimiento triste o tremendamente injusto me sume en un desespero profundo, en el que se olvidan todos los pensamientos positivos. Pero en general, siempre he querido ver el vaso medio lleno. Por algo llamé a mi blog "El Futuro es Verde". ¿Será por eso que estoy viendo muchos más actos de bondad que de egoísmo? Quiero pensar que es general.

Convencida de que algún día el mundo cambiará y tomando el camino del respeto, la empatía y la compasión, frente al del egoísmo, la crueldad y la ambición, mis actos y mis luchas personales nunca dejaron de ser apasionadas, intentando comunicar siempre mi intención y mi camino, compartiendo mis esperanzas, informando sin adoctrinar, al que ignoraba voluntaria o involuntariamente las injusticias, intentando contagiar mi entusiasmo por haber tomado la decisión adecuada, intentando aportar mi pequeña contribución para cambiar el mundo. 

Pero lo que no podía haber imaginado en mis comienzos es que el cambio comenzara tan pronto. Si tenemos en cuenta lo que ha avanzado el tema de los derechos de los animales en solo unos pocos años, como ha crecido el número de activistas en la lucha, de voluntarios en los santuarios, ongs y protectoras, de apertura de más santuarios y protectoras, de leyes que se han cambiado, y las que están en camino de cambiar, de aperturas de mente, de salvajadas que se han prohibido, de salvamentos, acogidas, adopciones y rescates, de manifestaciones, protestas, campañas y recogidas de firmas, y en especial... ¡de nuevos veganos!


Porque se pueden realizar muchos actos como los que acabo de mencionar: salvar animales uno a uno, de diez en diez o a cientos a la vez, es maravilloso, y felicito y admiro de corazón a quienes lo han llevado a cabo o han colaborado, los activistas -en su mayoría veganos- que luchan a pie de calle, por los que no tienen nadie que los defienda. Pero el hecho de adoptar una nueva forma de vida, una filosofía diferente, que implica un giro tan drástico en la vida, como el hacerse vegano, no solo es casi un acto heróico, en el sentido en que la decisión va a marcar un antes y un después en su vida, socialmente hablando (especialmente en personas a quienes sus amigos y familiares pasarán a ignorar o atacar furiosamente), sino que es de especial importancia si tenemos en cuenta un dato: el número de animales que salva cada vegano.



El solo hecho de que una persona deje de consumir animales, ya sea como alimento o vestuario, salva al año 95 vidas directamente, pero también contribuye a reducir el hambre en el mundo y a proteger el medioambiente, reduciendo la huella de CO2 al dejar de contribuir a la producción de carne, la acción más devastadora para el planeta que existe. Es una cifra considerable, y es una acción polivalente. Aunque con nuestras acciones solo salvaramos una vida, valdría totalmente la pena. 

La misma palabra --vegan/vegano/vegana-- era desconocida no hace tanto en este país. ¡A mi me han llegado a preguntar si eso era una enfermedad! Pero de entonces a ahora, en un escaso par de años o tres, hasta mi vecina sabe que es el veganismo, hasta la señora del supermercado lo sabe, hasta el del butano lo sabe. Y ya no es porque se conozca la palabra más o menos, sino por el auge que está teniendo a nivel mundial todo lo relacionado con la defensa de los derechos de los animales, y la salud natural (dos de los temas más candentes y calientes ahora mismo), y por ende, el veganismo.

Aún así, ya sé, me repetís, no se puede decir que estemos a un paso de un mundo justo en ese sentido (ni en ninguno), eso está claro, pero cuando el río suena, agua lleva. Estamos trabajando en las raíces.

Y cuando en el día a día te vas encontrando al señor que ha salvado a un gatito de morirse de frío en la calle, acogiéndole en su casa, a la chica que ha defendido con uñas y dientes a un erizo de morir apedreado por unos niños, a los valientes que se cuelan en una finca donde tienen dos caballos muertos de hambre y los rescatan, a quien mueve cielo y tierra en las redes para salvar un refugio y acoger a todos sus animales, a quien arriesga su vida para rescatar a un perro de en medio de la carretera, a quien se infiltra en una granja para rescatar a unas gallinas o unos corderitos, o filman lo que allí ocurre para denunciarlo, cuando ves estas acciones ya de manera regular en los medios y las redes sociales, no puedes más que pensar que algo en el ser humano está cambiando


Y aunque vaya lentamente, y aunque sigan existiendo cejijuntos descerebrados que disfrutan torturando animales, y personas de sangre fría y corazón de piedra que siguen ignorando el sufrimento mientras su paladar y su barriga disfruten con el sabor de la sangre, nadie me va a convencer de que no estamos camino de un giro en la conciencia humana.

Dicho esto, no clasifico a a todo el que sigue comiendo animales como egoísta, frío e insensible, porque hay personas que están en el camino de la evolución, aunque no han tomado todavía la decisión. Porque hay dos categorías de personas que siguen comiendo animales aunque ya conocen la verdad: a) los que con tremendo egoísmo y falta de empatía eligen seguir igual, "porque les da la gana", y "porque les gusta y no lo van a dejar", y b) los que realmente saben que antes o después tomarán el camino correcto. Y acaban haciéndolo porque no pueden soportar más la llamada de su conciencia.

Hay a quien le cuesta meses, o años, y hay quien lo hace de un día para otro. He visto todo tipo de casos, y nunca se puede decir que una persona jamás hará esto o lo otro. Quien menos me esperaba, me ha dado verdaderas sorpresas.

Nadie en la historia de la humanidad ha apostado nunca por un cambio drástico, revolucionario y significativo que surge de un sentimiento idealista, sin embargo, dichos cambios han sucedido, contínuamente.

Hace 300 años, la esclavitud era considerada como algo normal. Nadie se planteaba que los esclavos pudieran tener derecho a nada. No hace tanto, las mujeres no tenían derecho al voto, y era lo aceptado, incluso entre las mujeres. Y más recientemente, los homosexuales tenían que esconderse porque hasta se les metía en la cárcel por expresar su sexualidad. Y había gente de reputación "intachable" defendiendo el sistema establecido, y calificando a los revolucionarios, los "pro derechos", como extremistas y radicales. ¿Nos suena de algo? Las lacras y las injusticias son muros gigantes muy difíciles de tirar de un golpe. El derrumbarlos requiere mucho tesón, mucha paciencia, rascada aquí, rascada allá, golpe aquí, golpe allá, y lenta pero definitivamente, el muro caerá cuando esté lo suficientemente roído en sus cimientos. Cuando su base y sus fundamentos hayan prácticamente desaparecido, ese muro caerá como los demás. Y miraremos atrás diciendo ¿¿como es posible que en aquellos años se esclavizaran, torturaran y asesinaran animales para nuestro uso y consumo?? Y nos parecerá una salvajada, como nos parecen ahora los actos barbáricos de la Edad Media, o los abusos a las minorías de hace no tanto.

Este cambio también sucederá, sin duda. Tenemos que procurar que así sea, con nuestras pequeñas o grandes acciones. Todo cuenta. No solo las acciones activistas, que son extremadamente importantes y efectivas, sino también los pequeños granos de arena como son la firma de campañas, la difusión de ideas mediante redes sociales o en pequeños grupos de amigos o familiares, el acto de elegir una empresa u otra por sus principios éticos, las manifestaciones o los debates a nivel personal, cada acción cuenta y añade una piedra más al camino que nos lleva a un mundo más justo. Si te llaman extremista, alégrate. Ser extremista contra la violencia tiene sentido. No se puede ir con medias tintas.


Y por supuesto, como meta, el gran acto, la gran decisión, el hecho único e singular que contribuirá a que dejes tu huella en este mundo: la adopción del veganismo como forma de vida. Porque no solo va a afectar a tu salud, sino a la de miles de personas y animales a lo largo de tu vida. Antes se requería mucho más esfuerzo. Ahora es realmente sencillo. Y gracias a que los primeros dieron el paso, gracias a que los pioneros allanaron el camino, no sin tener que enfrentarse a grandes adversidades, ahora los demás lo tenemos muy fácil. No solo ya no te consideran "el rarito", sino que incluso te piden consejo. Gracias a la gran difusión que el movimiento ha tenido estos últimos años en internet, la gente ya se está dando cuenta de qué va todo. Una gran parte de la población ya lo entiende, aunque no lo apoye. Otra lo entiende y lo apoya, aunque no se adhiera. Otra más hasta da el paso. Y con ellos algún amigo, familiar, o conocido; que lo veo cada día, que lo vivo a cada paso. Es la verdad. Y aunque cada día también me devastan noticias espantosas relacionadas con el abuso hacia los animales, me llevo otras tantas alegrías, por todo lo contrario.

Está pasando. Y como continuemos con este crecimiento exponencial, las cosas van a ir a más. ¡Cuanta gente joven ya se siente identificada con el movimiento por la compasión y el respeto! Es de verdad esperanzador. No quiero escuchar las quejas de la gente que dice que esto nunca va a cambiar, que el ser humano siempre va a ser así, porque de ser así continuaríamos con la esclavitud y la discriminación como norma. Que continúan, si, pero en mucho menor grado. Que la explotación y masacre de los animales va a continuar, está claro, pero se va a reducir en gran manera. Y quien sabe, si continuamos creciendo de esta forma, si se sigue luchando y extendiendo el amor y la compasión por nuestros compañeros de planeta, podemos llegar a erradicar la injusticia. Porque si el hombre es capaz de respetar a los animales, será capaz también, inexcusablemente, de respetar a sus congéneres. Por algo se dice en los ambientes veganos que "la paz empieza en tu plato".

Intentemos no escuchar a quien ve el vaso medio lleno, a quien nos desanima vaticinando un futuro negro. Les comprendo, es difícil, pero no nos dejemos llevar por la tristeza, la depresión, el desánimo, la desesperanza... estos sentimientos son inevitables cuando se trata de la lucha por salvar a nuestros queridos compañeros no humanos de las injusticias. Pero debemos reponernos y pensar siempre en positivo. Las cosas están mucho mejor de lo que estaban, y en camino de mejorar. Y es la conciencia humana, en una corriente de energía que se transmite a lo largo y ancho de todo el planeta, la que nos conecta y nos hace uno, y la que nos ayudará a llevar a cabo la acción más importante que ha llevado a cabo el ser humano en su existencia. 

Tal y como ocurre en el llamado "síndrome del centésimo mono", en el que una especie a la que se le enseña algún hábito, al cabo de dos generaciones ya nace sabiendo, el hombre igualmente puede heredar esa "conciencia humanitaria y justa" que está empezando a emanar de nuestra especie, la que nos está haciendo enarbolar la bandera del amor por nuestros hermanos y compañeros de planeta, los animales no humanos. La que nos lleva a arriesgar muchas cosas, incluyendo la vida a muchos, para defenderles y salvarles de un destino horrible. Esa conciencia nacerá por si sola, grabada en el ADN de las nuevas generaciones, si cada uno de nosotros  seguimos contribuyendo a ello con nuestra pequeña o gran aportación. Ningún pequeño gesto será desperdiciado. Todo tiene su repercusión en el futuro, es el efecto mariposa.



Hace algunos años unos investigadoresde la Universidad de Princeton, encabezados por el Doctor Roger Nelson, realizaron un experimento al que llamaron"The Black Box Experiment", en el que una máquina producía números de forma aleatoria. Era una prueba puramente estadística, sin embargo se dieron cuenta, con gran asombro, que la máquina producía siempre el mismo tipo de números justo antes de que ocurriera un gran acontecimiento mundial, ya fuera una catástrofe o algo muy significativo para la humanidad. Ocurrió por ejemplo antes de la tragedia de las torres gemelas, o del tsunami en Tailandia. Ello les llevó a la conclusión de que la humanidad forma un "Todo", un solo pensamiento, una sola consciencia, que llamaron "Global Consciousness" (Consciencia Global),  formada por todos y cada uno de nosotros. En definitiva, que estamos conectados, que tenemos la percepción innata de lo que va a ocurrir, y que si esa percepción e instinto lo utilizamos de manera positiva, el mundo puede cambiar para siempre. Pero tenemos que empezar creyéndolo. Y actuando, sin sucumbir a la desesperación o el abandono.

Si continuamos con el desprecio total a los animales y el planeta, caminamos directos al fin de nuestros días. Pero eso no va a ocurrir. Me niego rotundamente a creer algo así, y espero que vosotros os neguéis también. La negatividad no tiene ninguna ventaja. El giro brusco que estamos experimentando en la conciencia y espiritualidad humana va a ir a más. Vamos a extenderlo hasta que la crueldad hacia cualquier especie sea un acto puntual que el mundo entero rechazará y condenará. Seguramente no podremos eliminarla por completo. Pero la podemos reducir hasta el punto en que sea un acontecimiento raro y repudiado. Trabajemos en ello. Retomemos y remontemos el buen camino como especie. Yo también tengo momentos de total desánimo y desesperanza, de rabia y de total rechazo hacia mi especie, y de no ver futuro en este mundo. Pero eso no puede prevalecer. Porque nos estaríamos condenando, y la lucha por la justicia es algo que nunca se debe abandonar, ni siquiera en los momentos en que nos vemos más vencidos. Sigamos adelante juntos. Por ellos, por nosotros, por el futuro. 



Abrazos,

Fotos: Thesugarbabiesonline, Santuario Gaia, Tom Regan, Derechosparalosanimales.org,