domingo, 29 de marzo de 2015

LA HORA DEL PLANETA: ¿SIRVE DE ALGO ESE PEQUEÑO GESTO, O HAY ALGO MÁS QUE PODAMOS HACER?




Ayer fue un día de acción y concienciación, o eso se supone, para millones de personas en todo el planeta. "La Hora del Planeta" se creó con el fin de llamar la atención sobre el gran problema que se cierne sobre nuestro planeta: el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales. Aunque existe un debate abierto sobre ciertos aspectos relativos a estos temas, como por ejemplo las causas y las soluciones, no se puede negar que el problema está ahí, y que no lo estamos atajando.

Las medidas propuestas por los gobiernos del mundo claramente no son suficientes. Son como una gota en el océano. Existen demasiados intereses económicos como para tomar medidas contundentes, sin perjudicar a las diferentes industrias que contribuyen a que el problema continúe en aumento. Y aunque este tipo de acontecimientos puedan concienciar en cierta medida a bastante gente, su efecto es totalmente pasajero. Todo el mundo apoya este tipo de celebraciones, pero al día siguiente, la gran mayoría lo ha olvidado. ¿Y por qué?

Pues sencíllamente porque apoyar la "Hora del Planeta" y otros similares, es muy fácil, y no conlleva absolutamente ningún sacrificio ni ningún cambio en nuestras costumbres. Símplemente tenemos que apagar la luz durante una hora, y eso, además de que puede llegar a ser divertido (organizamos fiestas con velas, nos sentamos a contar historias en la oscuridad, o símplemente nos echamos un sueñecito), no supone ningún esfuerzo para nadie.
Si ya estamos tomando medidas en nuestra vida diaria para intentar dejar una huella medioambiental mínima, entonces apoyar la "Hora del Planeta" tiene sentido. 

Pero si apagar las luces durante una hora en todo un año, es todo lo que hacemos, entonces la cosa no concuerda. Ya sea por ignorancia (hoy en día es difícil, con todos los medios de información al alcance de un "click"), por pereza, o por que nos importa un bledo, la gran mayoría de la población mundial (en unos países más, en otros menos) contribuye diariamente a cargarse el planeta. Y como culpables primeros, los gobiernos, y sus amiguismos, y las leyes hechas a medida para los lobbies, constituidos principalmente por altos cargos de multinacionales, y la falta de un sistema de educación que empiece por educar a los niños como es debido. Y como segundos, las personas de a pié, que tienen el poder de hacer de su vida un ejemplo, y no meter la cabeza en la arena convenciéndose a sí mismos de que "¿yo solo que voy a hacer?".

¡Menos mal que esa no fué la actitud de los rebeldes que cambiaron el mundo, y lograron el fin de la esclavitud en EEUU, el voto femenino, etc! Todos y cada uno de nosotros podemos contribuir con nuestras pequeñas acciones, a mejorar lo que no está bien. Que nadie dude de que, aunque no lo creamos, con nuestras acciones y decisiones diarias, ya estamos cambiando el mundo.

Y para que nuestras acciones tengan el mayor impacto posible, tenemos la obligación de informarnos debidamente. No podemos dejar que un lado u otro nos convenza de nada. Tenemos que buscar, indagar y contrastar, y con una mente abierta y sin prejuicios, y con el sentido común por delante, decidir lo que es realmente importante, y no contentarnos con apagar las luces una vez al año, y pretender que estamos contribuyendo a luchar contra la degradación del planeta. No nos mintamos a nosotros mismos. Si lo hacemos, siendo personas de buen corazón, la culpa en nuestro subconsciente no nos dejará vivir en plenitud. Si somos egoístas y solo nos preocupamos porque hoy, en el presente, mi familia y yo estemos bien, entonces no hay palabras que a esas personas les hagan ningún efecto. El tiempo les mostrará lo equivocados que estaban, y seguramente paguen en sus propias carnes la despreocupación y conformismo mostrado hacia los demás, hacia el planeta, y hacia las otras especies que lo comparten con nosotros.

Y si realmente tenemos la intención de ser parte de la solución y no del problema, ¿en que debemos fijarnos, que esté a nuestro alcance, y con lo que podamos contribuir a verdaderamente minimizar el impacto medioambiental y contribuir a darle la vuelta a la tortilla? Esta es una sartén gigante, y todo el mundo puede cogerla por el mango.
Está claro: deberíamos enterarnos de que es lo que causa un mayor daño al planeta, y que nosotros, como personas individuales, podamos contribuir a eliminar. ¿Y que es lo que mayor daño causa al planeta, las especies, y los recursos?

LA GANADERÍA.

En palabras de Henning Steinfeld, Jefe de la Subdirección de Información Ganadera y de Análisis y Política del Sector de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y uno de los autores de un informe de la misma, titulado "La sombra alargada de la ganadería-aspectos medioambientales y alternativas": “El ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy en día. Se requiere una acción urgente para hacer frente a esta situación”.

Cuando se publicó el informe, hace ya algunos años, la cosa ya estaba mal. Imaginaos ahora. Realmente, las medidas ridículas llevadas a cabo, no han podido ni empezar a atajar el problema. ¿Y por qué? Porque el problema está, principalmente, en el consumo de productos animales, que el mundo rico no está dispuesto a abandonar así como así. Si piensan que con medidas del tipo de multas a empresas contaminantes, imponiendo tímidamente el uso de energías alternativas (ya que los potentados de las eléctricas y los magnates del petróleo no cederán su poder así como así) y apagando luces aquí y allá, van a cambiar las cosas, están muy equivocados. Y lo peor es que lo saben.

El informe también afirma:
El coste medioambiental por cada unidad de producción pecuaria tiene que reducirse a la mitad, tan sólo para impedir que la situación empeore".

Como se dice en la web "Cambio climático.org", "Incluyendo las emisiones por el uso de la tierra y el cambio del uso de la tierra, el sector ganadero es responsable del 9 por ciento del CO2 procedente de la actividades humana, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65% del oxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global del CO2. La mayor parte de este gas procede del estiércol. Y también es responsable del 37% de todo el metano producido por la actividad humana (23 más veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64 por ciento del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida".

El informe de la FAO continúa explicando que la ganadería utiliza hoy en día el 30% de la superficie terrestre del planeta, (en su mayor parte son pastizales), pero que ocupa también un 33% de toda la superficie cultivable, destinada a producir forraje. La tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde por ejemplo el 70% de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han dedicado a pastizales. Los rebaños provocan al mismo tiempo daños en el suelo a gran escala, con casi el 20% de los pastizales degradados, por culpa del sobrepastoreo, la compactación y la erosión. El número es bastante mayor en tierras áridas, donde en conjunto con políticas ganaderas inadecuadas se ha contribuido al avance de la desertificación.

Continúa afirmando "Cambio climático.org": "La ganadería es uno de los sectores más perjudiciales, si no el que más, para los cada vez más escasos recursos hídricos, contribuyendo entre otros aspectos a la contaminación del agua, la eutrofización (proliferación de biomasa vegetal debido a la excesiva presencia de nutrientes, ndr) y la destrucción de los arrecifes de coral. Los principales agentes contaminantes son los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, los productos químicos utilizados para teñir las pieles, los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos forrajeros. El sobrepastoreo afecta al ciclo del agua, e impide que se renueven los recursos hídricos tanto de superficie como subterráneos. La producción de forraje obliga a desviar importantes cantidades de agua".

Y no pensemos que la solución está en comer pescado en vez de carne. Para poder alimentar adecuadamente a la po­blación mundial, el volumen de pesca debería aumentar seis veces. Y como ya sabemos bien, ya nos hemos encargado de contaminar y vaciar los océanos, por nuestra insaciable demanda, egoísmo, falta de escrúpulos y de visión de futuro. Muchos científicos marinos creen que la mayor par­te de los océanos han sido diezmados. Parece que no hay vuelta atrás.

Es absolutamente innegable que el consumo de carne y productos animales es el mayor contribuyente al cambio climático, la deforestación del planeta, el agotamiento de los recursos, e incluso el hambre en el mundo. Con la enorme cantidad de tierras que hacen falta para cultivar cereales para alimentar al ganado que criamos de manera intensiva, tendríamos suficiente para cultivar vegetales para todo el mundo. Pero con el sistema tirano, explotador, y extremadamente egoísta del primer mundo, todas esas superficies son usadas exclusivamente para dar de comer a lo que serán los futuros filetes, huevos, y lácteos de los países ricos.

Como dato, que ya casi todo el mundo conoce: hacen falta 16 kilos de grano para producir 1 kilo de carne. Es extremadamente injusto. A veces algunas personas me preguntan: ¿como puedes defender a los animales cuando hay tanta hambre en el mundo? Hasta ahí llega la ignorancia. Algunos no saben, otros prefieren ignorarlo, pero cada vegano contribuye con su estilo de vida, a reducir el hambre en el mundo. Si los veganos no consumen los productos animales creados con los vegetales que podrían haber alimentado a una persona en el tercer mundo, ¿quien está verdaderamente ignorando el problema? ¿Los veganos o los que consumen producto animal, que contribuye a que haya menos comida para el Tercer Mundo? El ganado, que va destinado a proporcionar carne al Primer Mundo, desde luego nunca pasa hambre. Pero los países tercermundistas, a los que se arrebata las tierras para poder usarlas para cultivar soja para el ganado, si que la pasa. Y las tribus que se quedan sin tierras en el Amazonas por la misma razón, también.

¿Por qué entonces se recrimina a un vegano que solo piensa en los animales y no en las personas, cuando son los consumidores de animales los que están contribuyendo grandemente al arrebato y despojo de recursos de los países pobres? ¿Por qué se llama al vegano "extremista" cuando no hay acción más desinteresada y que salve mas vidas, de personas y animales, que el negarse a contribuir a la principal causa de desastre medioambiental, explotación animal, hambre humana y abusos de las industrias, que adoptar una dieta vegana? Estoy convencida de que muchos realmente no se han parado a pensarlo, otros, sencillamente lo ignoran, por la razón que sea, y a otros tantos directamente les importa un carajo, mientras ellos puedan seguir disfrutando de lo que les de la gana.

Una vez escuché en la TV a Mario Vaquerizo hablar en relación con el impacto medioambiental de nuestras acciones. Decía, con todo el morro que le caracteriza, que a el no le importan en absoluto las generaciones futuras ni el daño que cause lo que el haga ahora, que lo único que le importa es disfrutar él. Y energúmenos descerebrados, insolidarios e hipócritas así son los que hacen el mundo de hoy en día.

Tenemos que comprender que hemos llegado a un punto tal, que de no actuar inmediatamente y de manera contundente, tenemos la catástrofe a las puertas. Y sería un horror, ver este mundo desierto, contaminado, y muerto. Habiendo soluciones potentes, y posibles. Propuestas y anunciadas ya hasta por varias instituciones, que normalmente no se pronuncian en ciertos temas hasta que el peligro no es inminente.

Hasta la ONU afirmó: "A global shift towards a vegan diet is vital to save the world from hunger, fuel poverty and the worst impacts of climate change" (Un cambio hacia una dieta vegana es vital para salvar al mundo del hambre, la pobreza de combustibles, y los peores impactos del cambio climático). http://www.theguardian.com/environment/2010/jun/02/un-report-meat-free-diet

Y todo esto sin tener en cuenta las consecuencias del consumo de animales en nuestra salud. No es ya novedad para nadie el hecho de que la mayor parte de  que las llamadas "enfermedades de la civilización" (enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, hipertensión, etc, están causadas por la dieta moderna y el uso de carnes, pescados, huevos y lácteos. Miles de estudios científicos lo prueban categóricamente. El más importante llevado a cabo en la historia, "El Estudio de China", por el Profesor Emérito de la Universidad de Cornell, en EEUU, Doctor T.Colin Campbell, y sus colaboradores, realizado durante muchos años con miles de personas, apunta claramente a la relación entre proteína animal y cáncer.

Incluso podemos girar nuestra mirada a la historia, donde innumerables ejemplos nos muestran claramente como son las cosas: en el antiguo Egipto, las momias de faraones y nobles estudiadas estaban plagadas de arterioesclerosis y otras enfermedades. Las del pueblo llano y los pobres no. ¿Quienes eran los que comían carne? Los poderosos.
En los períodos de guerras, nunca se han reportado niveles de salud tan importantes como los de los que no tenían productos animales a su alcance. En la II Guerra Mundial, por donde pasaban los ejércitos de Hitler, despojaban a la gente del ganado, para alimentarse ellos. A los habitantes de los pueblos solo les quedaban los vegetales. En esos tiempos, los informes muestran un dramático descenso de las enfermedades en dichos habitantes. 

Y así ejemplo tras ejemplo. Los ejércitos de Alejandro Magno eran vegetarianos, y también lo eran los gladiadores en Roma. Sabiamente. Porque sabían que comer carne no les permitía ser buenos luchadores. Hoy en día, tenemos inmumerables ejemplos de deportistas de élite veganos, como el mejor atleta de todos los tiempos, Carl Lewis, que consiguió sus más sonados éxitos a partir de adoptar una dieta vegana. Os invito a investigar por vosotros mismos. Si hoy en día el veganismo está tan en auge, y hay una explosión de establecimientos veganos en todo el mundo, es por algo.

Hay un vídeo que he puesto aquí antes, pero que me gustaría recuperar, porque explica este tema muy bien. Son solo 12 minutos:



Pero el renunciar a algo que da placer al paladar y que es un símbolo de estatus, no es fácilmente alcanzable. Especialmente para aquellos que están en una posición privilegiada y no ven más allá de su propias narices. No hagamos como ellos y sigamos condenando a este planeta a una muerte segura, y con el, la nuestra. Quizá nos parezca que el desastre nunca va a ocurrir. Pero está mucho más cerca de lo que nos imaginamos.

Debemos pararnos y pensar, reflexionar. Dejamos el tabaco porque sabemos que es malo para nuestra salud, después de  haber hecho un sacrificio enorme. Nos costó, pero sabemos que no es solo bueno para nosotros, sino también para quienes nos rodean. Y al haberlo dejado nos preguntamos como éramos capaces de fumar de esa manera. La carne es el nuevo tabaco. Además de malo, adictivo. El dejar de comer y utilizar productos animales es algo muy parecido, solo que con consecuencias mucho más importantes, no solo en nuestra salud, sino en la de ¡¡un planeta entero!! 

Y de verdad, quien no ha dado el paso todavía, no se puede imaginar el mundo de energía, de satisfacción personal, de sabores nuevos, un universo de creatividad, salud, implicación, y conexión ilimitados. No dejéis que nadie os engañe. Existen los estudios científicos, los datos de expertos, las estadísticas, los ejemplos de todo tipo de personas de todas las edades y clases sociales, de gente sencilla, como tu y yo, pero también de celebridades (¡el veganismo está causando furor entre ellos!), de deportistas de élite, e incluso de políticos.

Adoptar la dieta vegana es la acción individual más importante que puedes llevar a cabo para contribuir a combatir el cambio climático y la destrucción del planeta, aparte de mejorar tu salud. Sin mencionar a la horrenda explotación y tortura de otras especies, que llevamos a cabo sistemáticamente, y que significa el sufrimento gratuito y totalmente innecesario al que les sometemos, para nuestros propios y egoístas fines, forzándoles a una vida espantosa y a una muerte cruel y traumática.

Si realmente estás dispuesto a aunque sea considerarlo, vas a encontrar mucha ayuda en internet. Miles de páginas de páginas de coloridas y nutritivas recetas veganas te recibirán con innumerables sugerencias. En Facebook, Twitter, y otras redes sociales encontrarás infinidad de grupos que te ayudarán y aconsejarán en todo momento. Y para empezar, para que tengas el mejor de los comienzos, puedes apuntarte a la campaña "vegetariano en 21 días", creado por PCRM (Physicians Committee for Responsible Medicine - Comité de Médicos por una Medicina Responsable), un grupo de médicos veganos con experiencia de muchos años curando a gente mediante la "dieta basada en plantas". Cuando te apuntes, te irán llegando correos con consejos, recetas, vídeos, etc, para ayudarte a que hagas la transición de manera fácil y divertida. No te darás ni cuenta, y cuando menos te lo esperes, habrás añadido salud, energía, vitalidad, y diversión a tu vida. ¡Y por su puesto, una conciencia tranquila! :)

Para apuntarte a la campaña "Vegetariano en 21 días" haz click aqui: http://support.pcrm.org/site/PageNavigator/Kickstart/Kickstart%20Forms/21day_vegan_kickstart_spanish.html

Terminaré diciendo que no me parece bien el forzar a nadie a hacer nada, de hecho es un método que clarísimamente no funciona, y que no aconsejo a nadie. Y por supuesto, espero que haya quedado claro, esta no es mi intención. Mi misión es proporcionar información. Luego puedes hacer lo que quieras con ella. Símplemente quiero plantar una semilla en ti. Cuídala, déjala crecer, y decide si vale la pena convertirla en una hermosa planta, que te de vida y oxígeno al planeta, o cortarla, y dejarlo todo como estaba. Espero que tu decisión llegue pronto y que te deje contento y satisfecho.

Te dejo con tres de mis vídeos favoritos. Realmente esclarecedores, y con respuestas para todas las preguntas. Si realmente te importa el futuro de nuestro planeta, te ruego encarecidamente que no te los pierdas. Valen cada segundo de tu tiempo, te lo garantizo.

Gracias por leerme y un abrazo.