ALTERNATIVA ECOLÓGICA A LOS PRODUCTOS TÓXICOS DE LIMPIEZA


¿HARTOS DE TANTO PRODUCTO QUÍMICO, PELIGROSO Y CONTAMINANTE, PARA LIMPIAR? Parece ser que la solución ha llegado. El producto perfecto. Eficaz y ecológico. Parece imposible, no?

El elixir milagroso sirve para las siguientes funciones: desinfecta cuartos de baño e inodoros, desengrasa la cocina, limpia las ventanas, acaba con el "pié de atleta"... y ¡además se puede beber! ¿Increíble? Pues es totalmente cierto. El producto existe y acaba de ser aprobado en Estados Unidos.

¿Y de que puede estar compuesta esta maravillosa pócima limpiadora? Pues es mucho mas simple de lo que parece: agua del grifo electrolizada con sal. En la foto, Ojan Ahnad, ingeniero jefe en el Sheraton Delfina en Santa Monica, California, muestra la máquina que realiza el proceso de electrólisis, cuyo producto usan para higienizar las habitaciones del hotel. El líquido es una simple mezcla de sal de mesa y agua del grifo, cuyos iones han sido agitados con una corriente eléctrica.

Aunque los investigadores lo han llamado símplemente "Agua Electrolizada" (modesto nombre para su potente función), en el Sheraton Delfina ya se le conoce como el "Líquido Milagroso", nombre que le hace mucha más justicia. Su poder es tal que es capaz de matar esporas de Antrax sin dañar a personas ni medioambiente. En muchos hogares de EE.UU. ya se están empezando a reemplazar los productos tóxicos de limpieza del hogar por este todo-en-uno que es bueno y barato, y que llevaba siendo usado durante décadas en Rusia y Japón.

El coste de las máquinas de electrolisis ($10.000) se compensa rápidamente, sobre todo en empresas de limpieza, hoteles, edificios públicos, hospitales, etc. Es seguro, porque no produce ninguna irritación ni quemadura, es tolerable por todo el mundo, porque no tiene olor, a las empresas les encanta porque les sale baratísimo, y... además es ecológico!

El procedimiento de creación del "líquido milagroso" es muy simple, y más efectivo que la lejía: parece ser que al inyectar electricidad de bajo voltaje al agua salada se crean un par de potentes, aunque no tóxicos, agentes limpiadores. Los iones de sodio se convierten en hidróxido de sodio, un líquido alcalino que limpia y desengrasa como un detergente, pero sin las burbujas. Los iones de cloro se convierten en ácido hipocloroso, un potente desinfectante conocido como agua ácida. Simple, económico, ecológico, seguro. ¿Que más se puede pedir?

Esperemos que su uso se convierta en algo habitual muy pronto en todo el mundo. Significaría el final de la contaminación ambiental de los productos químicos peligrosos.

Por Cristina Sebastián

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