La crisis alimentaria: El negocio de matar de hambre

La crisis alimentaria: El negocio de matar de hambre

La crisis alimentaria mundial afecta a mucha gente, pero las empresas del agronegocio, los comerciantes y especuladores mundiales se están aprovechando de la situación para llevarse su buena tajada.

Gran parte de la información que se brinda de la crisis alimentaria mundial se ha centrado en los disturbios ocurridos en países de bajos ingresos, donde trabajadores y trabajadoras y gente de otros sectores ya no pueden hacer frente a la disparada de los costos de los alimentos básicos. Pero hay otra parte de la historia: las grandes ganancias que están obteniendo enormes
empresas de la alimentación e inversionistas. Cargill, la mayor empresa comercializadora de granos del mundo, incrementó en 86% las ganancias del comercio de commodities en el primer trimestre de este año. Bunge, otra gigante del negocio de los alimentos, experimentó un aumento del 77% en sus ganancias durante el último trimestre del año pasado. ADM, la segunda mayor empresa mundial del ramo cerealero, registró un 67% de aumento de sus ganancias en 2007.

Tampoco les va mal a los grandes almacenes: las ganancias de Tesco, la cadena gigante de supermercados del Reino Unido, crecieron un 11,8% el año pasado, en lo que se consideró un récord histórico para la firma. Otros grandes almacenes, como Carrefour de Francia y Wal-Mart de los Estados Unidos, dicen que las ventas de alimentos son el sector principal que sostiene el aumento de sus ganancias. Los fondos de inversión, alejándose de los resbaladizos mercados accionarios y de la retracción del crédito, están en su apogeo con los mercados de commodities, logrando que los precios queden fuera del alcance de países importadores de alimentos como Bangladesh y Filipinas.

Esas ganancias tampoco son algo caído del cielo. En los últimos 30 años, el FMI y el Banco Mundial han presionado a los llamados países en desarrollo para que desmantelen todas las formas de protección de sus agricultores nacionales y abran sus mercados al agronegocio, los especuladores y la alimentación subvencionada por los países ricos. Esto ha transformado a los países más empobrecidos, que se han convertido de exportadores de alimentos en importadores. Actualmente, aproximadamente el 70 por ciento de los países en desarrollo son importadores netos de alimentos. Para culminarla, la liberalización financiera ha facilitado a los inversionistas el control de los mercados para su propio beneficio privado.

La política agrícola ha perdido contacto con su objetivo más básico: alimentar a las personas. En lugar de hacer una revisión de sus políticas desastrosas, gobiernos y grupos de expertos le echan la culpa a los problemas de producción, la creciente demanda de alimentos en China e India, y los biocombustibles. Si bien todo esto ha incidido, la causa fundamental de la crisis alimentaria actual es la propia globalización neoliberal, que ha transformado a los alimentos de una fuente de seguridad de formas de vida, en un mero commodity con el cual especular, aún a costa del hambre generalizada entre los sectores más pobres del mundo.

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FUENTE: http://www.grain.org/

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